Recordando a Sebastián Romero

La primera noticia que tuve de Sebastián Romero fue por escrito. 
Fue hace algunos años cuando era un idealista estudiante de derecho que leía intensamente todos los documentos que llegaban a mis manos sobre los derechos y el activismo gay. Así me encontré un texto del Grupo de Diversidad Sexual de la Universidad Nacional: "Diversidad en la Sexualidad, Conflicto y Paz". A pesar de que los autores eran varios, incluyendo a su compañero Arturo Sanjuán, al primero que conocí en persona fue a Sebastián Romero. Por la magia de los recuerdos ese texto quedo guardado en mi memoria bajo las etiquetas: Sebastián Romero, biólogo, Universidad Nacional, diversidad. 
"Somos diferentes todos. Cada cual es único y su sexualidad y su erotismo son únicos, eso tenemos en común, ese debería ser nuestro punto de convergencia y punto de partida para dialogar y solucionar el conflicto. Somos diferentes, pero la diferencia nos une".
Repasando mis correos y mi memoria recuerdo momentos en los cuales tuve mucha cercanía con Sebastián, especialmente cuando promovimos un proyecto de ley de parejas del mismo sexo en el Congreso. Gozábamos de los cálculos, la argumentación y las estrategias. Junto a él y a otros activistas luchamos y sufrimos una ley que no fue. 
Sebastián, junto con otras y otros, me convencieron de la aventura de participar en el naciente Polo de Rosa, proyecto que abandoné por mi permanente depresión política. También me convenció de votar por él para Edil y de hacerle campaña. Sebastián quería ser un edil gay y construir un "Chapinero diverso". Sebastián siguió promoviendo la misma idea con la que lo conocí: la diversidad sexual. 
Recuerdo que lo llamé furioso cuando Gustavo Petro iba votar por Alejandro Ordoñez como Procurador. El actúo de inmediato pero no pudo detener al voluntarioso Petro. Él entendió mi preocupación pero la suerte estaba echada.
De todos mis recuerdos y de las acciones que fui testigo guardaré siempre en mi corazón que Sebastián fue capaz de poner la cara como hombre gay. Reclamó sus derechos junto a su compañero Arturo Sanjuán. Sacó del clóset a la política colombiana. 
Le debemos mucho a Sebastián y cada vez que pasan los años, entendemos algo que la activista Elizabeth Castillo nos repite con frecuencia: "estamos haciendo historia". 
Sebastián hizo historia y cambió muchas vidas. Fue un hombre valiente y emprendedor. Soñó en grande y se arriesgó. Nos ha dejado una gran herencia: la diversidad sexual. Nuestro deber es cuidarla.   
Adiós querido Sebastián, compañero por la igualdad.  

Comentarios

angelical dijo…
"Cambió muchas vidas". No lo pudiste decir mejor. Lo conocí el trámite de ese proyecto de ley, cuando Martha su suegra habló ante la plenaria. Me cambió la vida. Y ahora me la vuelve a cambiar.
Edwin Trujillo dijo…
tambien lo conoci en el tramite del proyecto, gracias a uds, me llene de valentia y asumi mi sexualidad, cambio mi vida, y entendí lo que esta lucha significa, Gracias Sebastian ¡¡

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